Mientras conducía a la salida del parque, en la rotonda externa, un vehículo bloqueó su carril de salida. Siguió un bocinazo y, cuando el vehículo completó su maniobra de bloqueo y rebase, García observó en el espejo lateral la sonrisa vacía de la conductora mirándolo. Demasiado indefinida para ser burla, demasiado abandonada para ser un rostro y completamente saturada de anestésicos para ser real. Una selfie de carne y hueso deslizándose en el pavimento. Los vehículos siguieron su camino sin cambiar su ruta.