El cuarto monumento terminal era un complejo de terrazas de concreto a distintos niveles en una loma comunicadas con escalinatas de cantera. En el centro de las explanadas había estructuras de tubería que señalaban un punto en el cielo. García supuso que localizaban el punto donde el Sol pasaría en algún momento del año pero la fecha y hora exactas se perdieron en algún documento de diseño ahogado en las profundidades de algún archivo en la Central. Tal como estaba, la explanada era solo otro monumento al optimismo que esperaba una multitud que nunca llegó a formarse y un punto geográfico que nunca llegó a habitarse.